Para ser sincero, me resulta asombroso escribir sobre la igualdad de mujeres y hombres con el primer cuarto del siglo XXI ya cumplido. Y aunque el asunto de la igualdad real debiera ser obvio en todos los órdenes de la vida, existen muchas “islas” en las que no se ve así. Una de ellas, la Semana Santa. Aunque no en todos los lugares. De hecho, hoy León es una de las escasas ciudades de las que tienen laureada su semana santa con títulos turísticos internacionales en los que no existe igualdad de trato. La mayoría de quienes no la cumplen ni en su normativa ni en sus prácticas, se amparan, generalmente, en la tradición. Mucho me temo que se ignora el pasado. Y más miedo aún me da pensar que bajo esas vagas escusas sólo aparezca el machismo o el sexismo pues no podemos olvidar que en nuestra ciudad hay una hermandad exclusivamente femenina que prohíbe la entrada de varones. Las cofradías, como no podía ser de otro modo, están sujetas no sólo al derecho canónico sino también al del Estado...
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