Un silencio atronador.


Un silencio atronador.

El día 3 de febrero de 2024 está convocada una manifestación en Madrid. Miles de abogados y procuradores afectados por sus mutualidades están llamados a asistir para alzar su voz ante lo que supone, de hecho, una de las mayores iniquidades existentes en el ejercicio de ambas profesiones. Aquellos compañeros que solo estén adscritos a sus Mutualidades, después de toda una vida pagando lo que la Mutualidad les exigió, deberán sobrevivir con una míseras pensiones que, ni siquiera, llegan a las cuantías de las pensiones mínimas establecidas en nuestro país. 

La cuestión es grave en sí misma. Pero lo es más aun cuando, hasta el año 1996 la adscripción a ese sistema era obligatoria y ya, desde entonces, se publicitaba esta forma de ahorro para la jubilación como algo similar -e incluso, mejor-, al Régimen General de Trabajadores Autónomos (en adelante, RETA). Hoy, de hecho, en pleno siglo XXI, las Mutualidades -que ya no son tales sino meras Compañías de Seguros- siguen utilizando sistemas de marketing poco rigurosos y, desde luego, que faltan -por decirlo suavemente- a la realidad. 

No es momento de analizar aquí el origen e historia de este sistema pues ya lo sinteticé anteriormente y en este mismo blog o en la publicación digital HayDerecho hice un breve examen temporal de la cuestión (https://www.hayderecho.com/2023/06/15/pensiones-abogados-zarandajas/). Pero si de destacar algunas cuestiones que me llaman poderosamente la atención. Lo plasmaré sintéticamente.

La mayoría de los Colegios de Abogados están mirado hacia otro lado al escuchar estas reivindicaciones, cuestión poco entendible cuando su fin fundamental es defender las necesidades e inquietudes de sus colegiados. Y es que, mucho nos tememos que los intereses se contraponen. O lo que es peor: se entremezclan. La Mutualidad -al menos la de la Abogacía- se apoya en el personal y medios de los colegios para seguir vendiendo su producto. Y sigue utilizando publicidad a mi juicio engañosa. Inyecta, en ocasiones, distintas cantidades a las organizaciones colegiales suponemos que en concepto de publicidad.

La Asamblea de la Mutualidad se compone en su mayor parte de miembros de Juntas de Gobierno -sean o hayan sido decanos o no o sigan o no en las juntas- de los distintos Colegios. Según parece, la asistencia a plenos y reuniones se retribuye con algún tipo de emolumentos. La Mutualidad últimamente- por otra parte- organiza distintos cursos o jornadas a las que invita a participar a los miembros de las Juntas de Gobierno. Se conforma así entre quienes están o han estado rigiendo los destinos de los Colegios una opinión favorable al sistema, a pesar de que, cuando se habla en privado con ellos, muchos reconocen el absoluto despropósito de las cantidades irrisorias que percibirán los profesionales cuando se jubilen. Otros, sin embargo, inasequibles al desaliento y a modo de mantra -como si "desde dentro" les hubieran lavado el cerebro-, defienden a capa y espada que los profesionales sabían perfectamente lo que hacían, que no se puede cobrar mucho si se paga poco y que, en todo caso, el problema lo tiene que arreglar el Pacto de Toledo. Es decir. Se lavan las manos como lo hiciera  Pilatos hace más de 2000 años. Pilatos, por cierto, fue plenamente consciente de la injusticia. Y mucho nos tememos que los actuales mandatarios de los mutualistas también.

Pues bien. Como los Colegios y Los Consejos Generales de abogados y procuradores están mirando hacia otro lado y guardando un silencio vergonzante, creo que todos los abogados y procuradores debemos acudir a Madrid el día 3. Y cuando digo todos no solo me estoy refiriendo a los profesionales que tienen la mutualidad como alternativa al RETA. Quienes estamos en ambos regímenes e incluso aquellos que se encuentren en el régimen general, deberíamos alzar la voz. Todos. Por un simple principio de solidaridad para empezar y porque en estos momentos, por lo que se ve, la abogacía y procuraduría institucional en esta cuestión guardan silencio, nos han dejado solos. Y es una lástima. Todos los decanos deberían encabezar la marcha.

Os animo, pues, a alzar la voz. El día 3 de febrero procuradores y abogados tenemos un compromiso. Con nosotros mismos y con nuestros compañeros. Estamos obligados a intentar cambiar una historia que, de seguir así, no tiene final feliz: a casi todos nos esperan unas pensiones de miseria con las que no se puede vivir. Exijamos que impere la razón. Y la justicia.

Nos vemos en Madrid el día 3.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Ansiedades (por una pasarela al RETA justa). Jorge Revenga

Un alipori. Me está dando un alipori